![]() |

El INE confirma el estancamiento del municipio mientras el gobierno local mantiene un discurso triunfalista alejado de la realidad ciudadana.Vecinos y empresarios reclaman un cambio urgente de modelo turístico
Autor: Miguel Moreno, presidente del PP Lloret de Mar
Los últimos datos del INE sobre viajeros y pernoctaciones del tercer trimestre confirman una realidad inapelable: Lloret de Mar sigue estancada. La ciudad no logra revertir su deterioro ni encaminarse hacia la transformación necesaria para salir de la espiral económica y reputacional en la que lleva años inmersa.
Mientras otros destinos avanzan, Lloret retrocede.
Estadísticas INE
.jpg)
Turismo 3T25 vs 3T24-3T19 (datos acumulados)
El acumulado 2025 presenta 171.704 pernoctaciones menos que en 2019 y 14.261 pernoctaciones menos que en 2024
No sólo no se ha alcanzado el punto de inflexión de 2019, año de referencia, sino que en 2025 ha habido menos pernoctaciones que el año anterior.
Turismo jul+ago+sept25 vs mismo período 2024 y 2019
De jul a sept 2025 las pernoctaciones han sido 54.520 menos que en 2019 y 32.434 menos que en 2024
Estos datos constatan el estancamiento turístico de Lloret de Mar.
Las expectativas y euforia del equipo de gobierno han quedado en nada.
Un gobierno que vive anclado en un Lloret paralelo e irreal
Las recientes declaraciones del alcalde Lamelas, calificando el verano como “positivo” y hablando de “más convivencia” o “más descanso para los vecinos”, resultan ofensivas para la inteligencia colectiva de los lloretenses.
Quien camine por las calles sabe que esas palabras no describen la realidad, sino una ficción institucional.
La ciudadanía sufre un turismo descontrolado, incívico y ruidoso, que degrada la convivencia y destruye el atractivo del municipio.
Los testimonios son unánimes:
“El ruido nocturno ha sido insoportable.” “Las calles están más sucias que nunca.” “El
mobiliario urbano está abandonado, roto y oxidado.” “Lloret se ha convertido en un destino de borrachera y de bajo coste, sin identidad ni futuro.” “Lloret ha perdido su identidad.”
Son sólo algunas de las opiniones expresadas por residentes y comerciantes, quienes denuncian la falta de control, la degradación urbana y la ausencia de respuestas efectivas por parte del Ayuntamiento.
El Ayuntamiento, lejos de reaccionar, ha respondido con improvisación y parches, sin planificación ni diálogo real con los vecinos.
Una gestión desconectada y una participación simulada
La “Mesa de Convivencia”, presentada como foro ciudadano, apenas representa a una fracción mínima del municipio. De cuarenta urbanizaciones, sólo una plataforma y una urbanización participan. Esa falta de pluralidad invalida cualquier intento serio de consenso.
Es imprescindible que el gobierno municipal convoque asambleas públicas abiertas y transparentes, donde la ciudadanía pueda expresar sin filtros sus preocupaciones y propuestas.
No más reuniones de despacho ni decisiones dictadas para “no molestar al que manda”.
Lloret necesita política real, no simulacros de gestión.
“El gobierno municipal gobierna de espaldas a los vecinos”, denuncian varias entidades locales.
.png)
Competencia internacional y modelo agotado
Mientras otros destinos mediterráneos apostaron por la calidad —gastronomía, sostenibilidad, cultura—, Lloret siguió, y sigue, anclada en la fiesta barata y el turismo de excesos.
Croacia, Grecia o incluso pequeños municipios de la Costa Brava han entendido que el viajero pospandemia busca autenticidad, seguridad y experiencias con sentido.
Lloret, en cambio, ofrece ruido, suciedad y abandono urbano.
El resultado es un círculo vicioso: los turistas que podrían regenerar el modelo evitan la ciudad, y los que llegan la hunden más.
“La marca Lloret vive de su pasado y no se ha renovado. El resultado es que el turista de calidad ya no viene”, apuntan fuentes hoteleras.
Consecuencias visibles: economía en declive, identidad perdida
La crisis turística se traduce en un desplome del tejido empresarial local, y las consecuencias directas e indirectas que ello conlleva.
La marca “Lloret de Mar”, antaño emblema internacional de la Costa Brava ha perdido todo valor simbólico. Hoy es una ciudad sin norte, sin relato y sin estrategia.
El deterioro urbano, la saturación estival y la pérdida de identidad han generado un clima de desconfianza que ahoga a vecinos y empresarios por igual.
Lloret ha dejado de reconocerse a sí misma.
.jpg)
Es hora de actuar: abrir la gestión, recuperar la visión
El gobierno municipal debe preguntarse con honestidad:
¿Sabe cómo revertir esta situación o simplemente espera que el tiempo la diluya?
Tras dos años de gestión, los datos son incontestables: no hay mejora, ni cambio de rumbo, ni proyecto real.
Ha llegado el momento de abrir las puertas a quienes sí conocen el sector: empresarios, hoteleros, expertos en promoción turística y ciudadanos con experiencia en gestión local.
No se trata de delegar responsabilidades, sino de sumar inteligencia colectiva y recuperar la ambición perdida.
Propuesta: un nuevo pacto por Lloret
“No se trata de hacer milagros, sino de profesionalizar la gestión y abrirla al conocimiento de quienes realmente entienden el sector”, señalan empresarios locales.
Recuperar Lloret es posible
Pero exige liderazgo, humildad y coraje político.
El alcalde debe dejar de administrar el presente y empezar a construir el futuro.
Con optimismo, con la ciudadanía implicada, y con cada vecino aportando su propia PIME: Pasión, Ilusión, Motivación y Entusiasmo, Lloret puede renacer.
Aún hay tiempo.
Pero el reloj corre, y cada temporada perdida acerca más a Lloret al abismo.